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Español
Antes de graduarse, Fernando Báez (nacido en San Felix de Guayana, Venezuela) comenzó su carrera estudiando filosofía griega, con un interés especial en Aristóteles, en el aristotelismo antiguo, y en Averroes. Tuvo entre sus mentores a Jose Manuel Briceño Guerrero, filósofo latinoamericano, y Pedro Rincón Gutierrez, un experto en educación, y también a Miroslav Marcovich, profesor en Estados Unidos de filología clásica.
La primera fase de su carrera académica culminó en la licenciatura en Educación (summa cum laude) en 1996. Sus publicaciones en estos años incluyeron Reflexiones (ensayos, 1991), Alejado (poemas, 1993, actualmente agotada); y un libro sobre el manuscrito bizantino Tractatus Coislinianus (2000, griego y español).
Posteriormente, Fernando Báez mantuvo un constante interés, atento a otras áreas, en la poesía, filosofía árabe, censura antigua y contemporánea, escritura y la conexión del patrimonio cultural con la memoria étnica. Báez publicó una colección de sus ensayos sobre censura, La ortodoxia de los herejes (2002), proporcionando un punto de vista sintético de su comprensión de algunos intentos latinoamericanos por construir una teoría coherente sobre la censura en el siglo XX. Publicó nuevos poemas en Todo el sol de las sombras (2002).
Tras la edición de este volumen, Baez volvió a dedicar mucho de su tiempo a la obra de Aristóteles. En 2002, él publicó la primera versión en castellano de Los fragmentos de Aristoteles; y en 2003 publicó la Poética de Aristoteles, en griego, latín y castellano.
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En 1999, Fernando Báez fue admitido como doctorando en Bibliotecología, en un Doctorado. Recibió además el Premio “Vintila Horia” de Ensayo por su estudio Historia de la antigua biblioteca de Alejandría en 2003.
Desde sus primeros intereses helénicos, base de su formación, se dedicó con entusiasmo al estudio de la destrucción cultural y a los estudios culturales, escribiendo su disertación, en su Historia universal de la destrucción de los libros (tesis defendida en febrero de 2002), donde documentó la pérdida catastrófica de libros durante guerras, como fue el caso de la biblioteca de Alejandría, quemada en el 48 aC, o las hogueras de libros de los nazis. Su disertación – que requirió investigación en México, Venezuela, Argentina, España, París, Viena y otros países – fue finalmente transformada en un extenso ensayo publicado en 2004 por Editorial Destino, y fue también editado en México, Colombia y Argentina por Random House. Hoy este libro es actualmente un best seller considerado la referencia central para el tema y ha sido traducido a 12 idiomas.
Su investigación en la destrucción de bibliotecas y archivos fue motivada principalmente por las memorias penosas de su infancia cuando una inundación devastó la biblioteca de su pueblo, San Félix, en Venezuela. Báez se formó en su niñez en la biblioteca municipal debido al trabajo de sus padres, que los obligaba a dejarlo en ese lugar al cuidado de la encargada, y pasaba sus días leyendo.
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En 2003, Báez ya había desarrollado un creciente interés en destrucción cultural. Como experto contribuyó con la UNESCO para documentar la devastación de objetos culturales y religiosos en Iraq, donde los antiguos reinos mesopotámicos de Sumer, Akad y Babilonia emergieron, dando reputación a la zona de lugar de nacimiento de la civilización. Su inventario de daños y sus denuncias globales sobre la violación de las fuerzas de coalición a la Convención de la Haya de 1954 le valieron la enemistad del gobierno de Washington. Después de su viaje a Iraq, Báez preparó una crónica de sus hallazgos, publicándolos en 2004 con el título de “La destruccion cultural e Iraq. Un testimonio de posguerra”, que tuvo el prólogo de Noam Chomsky. Hubo una segunda edición en 2005 en la Editorial Alfadil y numerosas traducciones.
En 2004, Báez fue incluído en la lista de los más importantes intelectuales del año del Courrier International y recibió decenas de reconocimientos. Más recientemente, en 2005, Fernando Báez ha publicado El traductor de Cambridge, una novela, en España. En 2006, publicó La hoguera de los intelectuales. Sus próximos libros incluyen una colección de ensayos titulada El saqueo cultural de America Latina, y una novela (Cronica del mar perdido) que serán publicados en México y España. En 2007, obtuvo el Premio Nacional del Libro de Brazil para ensayos por su História Universal da Destruição dos Livros, editada por Ediouro.
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Fernando Baez ha enseñado a graduados de pregrado y postgrado en Venezuela (Caracas, Zulia, Mérida); México (D.F., Guadalajara); Brazil (Rio de Janeiro); Colombia (Bogota, Medellín, Bucaramanga); Bolivia (La Paz, Santa Cruz); España (Madrid, Barcelona, Castilla, Sevilla, Valencia); Francia (Paris, Lyon); Egipto (El Cairo); Jordania (Amán); Siria (Aleppo); Australia (Sydney); e Inglaterra (Londres, Cambridge).
Ha sido asesor de la UNESCO. También ha sido asesor en varios países. Báez ha estado involucrado en la creación de fundaciones culturales en Europa y Latinoamerica, y asimismo, en su carácter de consultor, en iniciativas regionales dedicadas a despertar atención en todos los niveles por la destrucción cultural. En 2007 inauguró el primer Doctorado en Patrimonio Cultural de Latinoamérica en la ULAC, con sede en Caracas.
Su investigación actual consiste en un proyecto de libro sobre la guerra cultural con atención al problema de la destrucción de patrimonio cultural mundial.
Inglés
As an undergraduate, Fernando Baez (San Felix de Guayana, Venezuela) began his career studying greek philosophy, with a special focus on Aristotle, ancient Aristotelism, and Averroes. He had among his mentors the late Jose Manuel Briceño Guerrero, a latinoamerican philosopher, and Pedro Rincon Gutierrez, a venezuelan expert in education, as well as Miroslav Marcovich in USA.
The first phase of his academic career culminated with a BA in Education (summa cum laude) in 1996. His publications in all these years includes Reflexiones (Non fiction chronicles, 1991), Alejado (Poems, 1993, currently out of print); and one book on the Byzantine manuscript Tractatus Coislinianus (2000, greek and spanish).
During his subsequent career, Fernando Baez maintained a constant interest, albeit while focusing on other areas of scholarship, in the poetry, arabic philosophy, ancient and modern censorship, writing and cultural heritages and its connection to ethnic memory. Fernando Baez published a collection of his essays on censorship, La ortodoxia de los herejes (2002), providing a synthetic view of his understanding of some modern latinoamerican attempts to construct a coherent theory about censorship in the XX century. He published new poems in Todo el sol de las sombras (2002).
After the publication of this book, Baez devoted much of his work to Aristotle. In 2002, he edited, for the first time in spanish translation, Los fragmentos de Aristoteles; and in 2003 he edited Poetica de Aristoteles, in greek, latin and spanish.
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In 1999, Fernando Baez was admitted as a graduate student in Bibliotecology, in a postgraduate school in Cultural Heritage. He was awarded the “Vintila Horia” Prize for Essays for his study of the history of the library of Alexandria in 2003.
From his early greek interests he moved to Cultural Destruction and Cultural Studies, writing his dissertation, in A universal history of destruction of books (defended February 2002), which documents the catastrophic loss of books during wars, like the Library of Alexandria, which burnt down in 48 BC, or the burning of millions of books by the Nazis. His dissertation -- which required archival work in Mexico, Venezuela, Argentina, Spain, Paris, Wien and several other locations -- was published in 2004 by Editorial Destino, and was published too in Mexico and Argentina by Random House. Today this book is currently a best seller considered a standard reference work for the subject and is currently edited in 12 countries.
His research into the destruction of libraries and archives was first motivated by his painful childhood memories of a flash flood that wiped away the library in his hometown, San Felix in southeastern Venezuela. He cherished the municipal library because since his parents worked, he had often been left with relatives who worked there, and spent his days reading.
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In 2003, Baez has developed a growing interest in Cultural Destruction. Like an international expert on the destruction of libraries has helped to UNESCO document the devastation of cultural and religious objects in Iraq, where the ancient Mesopotamian kingdoms of Sumer, Akkad and Babylon emerged, giving it a reputation as the birthplace of civilization. His inventory of the destruction and his global denunciations that the coalition forces are violating the Hague Convention of 1954 on the protection of cultural heritage in times of war have earned him the enmity of Washington. After his trip to Iraq he has himself engaged in travel writing, publishing in 2004 his chronicle “La destruccion cultural e Iraq. Un testimonio de posguerra”, with a foreword by Noam Chomsky. There was a second edition in 2005 in Editorial Alfadil and many translations.
In 2004, Baez was include on a list of the most important intellectuals for new century in Courrier International and he was awarded many times. Most recently, in 2005, Fernando Baez has published El traductor de Cambridge, a novel, in Spain. In 2006, he published La hoguera de los intelectuales. His forthcoming books include a collection of long essays on early modern and modern cultural destruction in SouthAmerica (El saqueo cultural de America Latina), and a novel (Cronica del mar perdido) both to be published in Mexico and Spain. In 2007, he was awarded the Brazilian National Book Prize for Essays for “História Universal da Destruição dos Livros”.
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Fernando Baez has taught graduate and undergraduate students in Venezuela (Caracas, Zulia, Merida); México (D.F., Guadalajara); Brazil (Rio de Janeiro); Colombia (Bogota, Medellín, Bucaramanga); Bolivia (La Paz, Santa Cruz); Spain (Madrid, Barcelona, Castilla, Sevilla, Valencia); France (Paris, Lyon); Egypt (El Cairo); Jordan (Amman); Syria (Aleppo); Australia (Sydney); and England (London, Cambridge).
He has been UNESCO adviser. He is international adviser for many countries. Baez has been involved in the creation of local cultural foundations in Europe and SouthAmerica, as well as, in a consultant capacity, in several initiatives of regional and city councils, devoted to raising public awareness, at every level, of cultural destruction.
His current personal research project include a history of cultural war with a particular focus on the cultural heritage.
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Dos recientes libros:
"La destrucción cultural de Iraq. Un testimonio de posguerra" (2004), editado en España por la reconocida editorial Octaedro, con un prologo de Noam Chomsky
"El traductor de Cambridge", editado por Lengua de Trapo en Madrid, 2005. Es la primera novela del autor.
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Crónica de una persecución
Por Alberto Manguel
Babelia - 17-04-2004
El deseo de recordar y el de olvidar está detrás de la destrucción de libros. Fernando Báez recupera la página negra de esta historia. Otro tomo recoge cuatro siglos de la edición en España.
Desde sus lejanos principios, la historia del libro está iluminada por las hogueras de los censores. Digo mal: censores implica que la destrucción obedece siempre a una justificación razonada. Como lo prueba el aterrador y magistral libro del erudito venezolano Fernando Báez, autor de una excelente Historia de la antigua biblioteca de Alejandría y de una relación de Los últimos días de Martin Heidegger, la mayor parte de estos crímenes fueron (y aún son) cometidos sin justificación alguna: por ignorancia, por olvido, por desidia, por error, por miedo, por la acción del agua, del fuego y del gusano que todo lo corroe. La historia del libro está desde siempre acompañada por la historia de su destrucción.
Felizmente, al mismo tiempo que esta nueva historia universal de la infamia, ha aparecido una versión paralela que la opone y la sopesa. La Historia de la edición y de la lectura en España, bajo la dirección de tres notables catedráticos especialistas del libro y de las prácticas de lectura, narra a través de unos setenta ensayos (magníficamente ilustrados y acompañados de documentos la mayor parte poco conocidos), los curiosos avatares de la más regocijante de las artes humanas.
Siguiendo como modelo la ejemplar Histoire de l'édition française dirigida por Henri-Jean Martin y Roer Chartier de 1982, y limitándose al espacio de cuatro siglos y medio españoles, este impresionante volumen representa sin duda el compendio de estudios más completo sobre el tema. Necesariamente algunos de los argumentos del libro de Báez son repetidos (y ampliados) en esta otra historia, pero el lector que desespere de lo que Báez muy justamente llama "memoricidio" hallará sosiego en doctos artículos que analizan, en la Historia de la edición y de la lectura en España, cuestiones tales como las "nuevas propuestas a un público femenino" en los siglos XVII y XVIII, o los "usos de la lectura" en el siglo XIX. Si algo resulta evidente de este encuentro entre el deseo de recordar y el deseo de destruir es que la generosidad de la memoria nos obliga a conservar el relato de las prácticas del olvido.
Báez toma como punto de partida (y también como final) la más reciente de nuestras destrucciones de libros, ocurrida durante el saqueo de las bibliotecas, museos y archivos de Irak en abril de 2003. "Nuestra memoria ya no existe. La cuna de la civilización, de la escritura y de las leyes, ha sido quemada. Sólo quedan cenizas". Con estas palabras, dichas por un profesor de historia de Bagdad, comienza Báez su libro.
"Los comunicados procedentes de Bagdad son inadecuados, falsos e incompletos. Todo se encuentra mucho peor de lo que nos han dicho. Hoy estamos próximos a un desastre". Con estas otras palabras, dichas no por un reportero o especialista contemporáneo sino por Lawrence de Arabia en 1920, en una carta dirigida a sus superiores, Báez concluye su encuesta.
Entre ambas citas yacen seis mil años de nuestra historia que incluyen, de ruina en ruina, la biblioteca de Alejandría, las prohibiciones de los faraones de Egipto, los crímenes de los biblioclastas de Grecia, los esfuerzos de los drásticos emperadores de China por eliminar el pasado, la obra de los censores de Roma, las obras paganas destruidas por los primeros cristianos, las primeras destrucciones de las bibliotecas de Bagdad, los libros musulmanes y judíos purgados en España, los códices quemados en México, las hogueras del Santo Oficio, la censura de la Inglaterra puritana, los incendios y naufragios de bibliotecas diversas, las obras inmorales o blasfemas prohibidas en el siglo XIX, el Holocausto nazi, los saqueos durante la Guerra Civil española, las bibliotecas víctimas de las dictaduras del siglo XX, el terrorismo y la guerra electrónica. La Historia universal de la destrucción de libros tiene algo de cementerio.
No la voluntad de destruir libros sino su ubicuidad sorprende en la obra de Báez. Todas las culturas, todas las épocas participaron. Ni siquiera los mismos escritores son inocentes. Platón, según Diógenes Laercio, destruyó las obras de Demócrito; Descartes pidió a sus lectores que quemaran los libros anteriores a su Discurso del método; David Hume exigió la supresión de todos los manuales de metafísica; los futuristas propusieron la quema de todas las bibliotecas; Vladímir Nabokov (horresco referens) quemó el Quijote en el Memorial Hall de Harvard ante más de seiscientos alumnos.
La tarea de los destructores de libros es colosal y no siempre requiere el fuego. A veces basta abortarlos o despreciarlos. Dos de los muchos documentos reproducidos en la Historia de la edición y de la lectura en España ilustran estas otras tácticas. El inquisidor general Andrés Pacheco, en una carta dirigida al Rey de España, fechada el 25 de septiembre de 1623, se queja de la abundancia de libros perniciosos y, precavido, pide que éstos sean censurados antes y no después de ser impresos. Casi dos siglos más tarde, Carolina Coronado escribe una carta a Hartzenbusch quejándose del empeño de la sociedad española en prohibirle la lectura a las mujeres, quienes "después de terminar sus ocupaciones domésticas, deben retirarse a murmurar con las amigas y no a leer libros que corrompen la juventud".
Pero también están los que alientan, propagan y defienden la lectura, y la Historia de la edición y de la lectura en España les hace erudito honor investigando la tarea de traductores que inventaron ingeniosas maneras de escapar a la censura, de impresores y libreros que en los siglos XVII y XVIII propusieron al público nuevas formas del libro, de editores enciclopedistas decimonónicos cuyos nombres se confunden con su obra (como Salvat, Seguí, y Montaner y Simón), incluso de periodistas y de magnates de la prensa que, quizá por razones menos intelectuales que económicas, ofrecieron en las páginas de sus diarios lecturas para todos.
Una historia de la edición y de la lectura, y otra de la destrucción de los libros ¿son la crónica de un arte que muere, o la declaración de principios de un arte que se niega a desaparecer? Creo que lo último. Las amenazas pronunciadas contra el libro desde los púlpitos, desde los sillones de gobierno, desde las oficinas de la industria electrónica, no han hecho, al parecer, sino alentar nuestro reconocimiento de la lectura como actividad esencial del ser humano. Que los lectores sean pocos, que lean mal, que confundan propaganda con literatura importa menos que el arte de leer continúe, las más veces, a ayudarnos a ser un poco más felices y un poco menos idiotas.
Historia universal de la destrucción de libros: de las tablillas sumerias a la guerra de Irak. Fernando Báez. Destino. Barcelona, 2004. 416 páginas. 20,90 euros.
Historia de la edición y de la lectura en España: 1472-1914. Dirección de Víctor Infantes, François López, Jean François Botrel. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid, 2004. 862 páginas. 71 euros.
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